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sábado, 24 de octubre de 2009

Contra el viento

Porque la mente es inquieta, turbulenta, obstinada y muy fuerte, ¡oh Krsna!, y someterla, creo yo, es más difícil que controlar el viento. (Bhagavad-Gita; cap. VI, texto 34)

Hace mucho tiempo que tenía ganas de volver a sumergirme en la escritura de un cuento largo. Y ese impulso hizo su propio negocio con ciertos problemas que surgieron en mi vida y que me dieron a la vez, con idéntico estrépito, el tiempo y el temor del tiempo. Lo raro es que el cuento me fue pedido para ser editado en otra lengua, una lengua de la que no sé descifrar más que una docena de palabras o de giros: o sea nada. El mail que me conminaba esta mañana a entregar el cuento en un determinado plazo hacía hincapié en que por favor (¡por favor!) fuera un cuento muy mío, bien de mí. Digamos que ya desde hace unos meses tenía una historia anotada por alguna libreta de apuntes... Así que cuando ya llevaba un par de páginas del cuento empecé a temer la aparición de lo pintoresco. o lo mecánico. Y ahí paré. Todo era: este es el momento en que tiene que pasar esto; este otro instante está pensado para que el lector se dé cuenta de esto otro, y así... Me subí a la bicicleta y salí rumbo a la playa Brava. Pasé por el Kennedy, no me detuve en lo de mi padre y terminé cruzando el puente de La Barra hasta llegar a la zona de Montoya, donde me perdí varios minutos paseando dentro de un local en el que vendían deidades de África y de Asia. En la entrada había una enorme de Krsna. Pedí permiso para sacarle algunas fotografías. y me fui... Y todo sin saber que esa noche íbamos a hablar del Gita con Felipe comiendo entre los dos un metro de muzzarella, cosa que ahora sucede menos de media docena de veces al año.
Tengo ahora a mi personaje decidido a saltar desde lo alto de un alambrado, en el pleno trance de escapar de una cárcel. Mañana, luego de que desayune, me va a estar esperando para que lo anime hacia donde debe ir. Y eso va a ser una pequeña forma de felicidad.

Las complejidades de la acción son muy difíciles de entender. Por consiguiente, uno debe saber bien lo que es la acción, lo que es la acción prohibida y lo que es la inacción." (Bhagavad-Gita; cap. IV, texto 17).

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Verano IV (elección de horas)

Ayer fue la elección de horas docentes de Literatura para el departamento de Maldonado. Uno puede ver a varios colegas conocidos y queridos, ex-compañeros de generación, ex compañeros de otros años en ciertos liceos... Hasta ahí todo lo más bien, pero después están el calor, los celulares sonando sin parar, las carcajadas en las que te muestra qué tan torcida tienen la campanilla de la garganta algunas grado 7, la impaciencia y más tarde la indecisión y la carga de tener que resolver los horarios que uno tendrá el año que viene. Por suerte me encuentro, año a año, con Felipe. Nos apartamos, tomamos o comemos algo en alguna mesa del patio, hablamos de literatura, de cine, de lugares con playas, etc. Este año Felipe se apareció con un panamá con un listón negro en la base de la copa. Parecía una foto que vi de Truman Capote.
Voy a ser sincero (¿?)... Si hay otra cosa que me llama la atención o me incomoda (no sé cómo precisarlo), es cierto vacío que se forma en la montonera. Lleno, llenito de profesores de literatura, y lo que más escucho son quejas sobre el precio del kilo de cordero a fin de año, o sobre los reglamentos de elección de horas o pasaje de grado, o lamentaciones sobre el marido o la esposa de turno... Cosas por el estilo... Pero muy pocas veces me topo con alguien que me hable de lo que está leyendo. Tampoco me quiero pasar para el otro lado y terminar con una actitud snob del intelectual que atomiza con actitudes imprescindibles y perentorias acerca de que no leer mata, causa impotencia, lo que sea... Nada que ver... Pero... Así que me gusta preguntar, con toda la discreción del caso, qué es lo que andan leyendo, no por que eso represente un tipo de "contienda del intelecto", sino por ese cierto voyeurismo que todos los que leemos tenemos. Al final de la elección de horas sólo tres profesores me hablaron de lo que estaban leyendo. El profesor F(elipe) leía una serie de artículos de Homero Alsina Thevenet sobre la censura en Hollywood. De ahí pasamos a hablar de la casa de brujas del comunismo, pasando por la censura a una película de Howard Hughes por mostrar demasiado los pechos de su actriz principal (lo que se puede ver en "El aviador", de Scorsese), volviendo de nuevo al comunismo y, en especial, a las películas de Chaplin, sus cortos para la Keystone y un dato que yo no conocía: "Candilejas" (Limelight) estuvo casi veinte años sin ser estrenada en Estados Unidos porque los notables del comité de censura no la habían considerado apta hasta entonces. El profesor F(elipe) es mi amigo, y esto me da cierta confianza para juzgar que dos por tres me sale con cualquier exageración, pero quizás sea así nomás... El profesor S. más tarde me comenta que está leyendo "Descanso de caminantes", una selección de los diarios de Adolfo Bioy Casares. "¡Qué putero era el viejo!", dice. "¿Viste?", dice el otro. Más tarde el profesor G. me habla de que terminó de leer dos cosas casi en simultáneo. Por un lado "Mascaró, el cazador americano", de Haroldo Conti, y destaca lo guimaraesiano de esa narración. Y por otro lado "Didáctica de la liberación" (editado por HUM), de Luis Camnitzer. De este libro se habló mucho hace un par de meses, cuando trascendió que en sus páginas se homologaban las acciones tupamaras como la toma de Pando con acciones performáticas propias del arte conceptual. Como se vio, a algunos (¿ex?) tupamaros la idea les desagradó de entrada, y a otros les pareció bastante pertinente. Para pensarlo, me parece, porque si sos o fuiste guerrillero y luego vienen y te dicen que lo que hiciste es un "como si" artístico, bueno, entonces es para pensarlo, como digo...
En cuanto a mí, me llevé para leer tanto el tomo con las primeras Novelas Ejemplares como "Agua viva", de Clarice Lispector; sin embargo terminé leyendo "Espacios de la memoria", de Fernando Aínsa, un libro que me compré en un puesto instalado dentro del liceo. Me pasa algo raro con la lectura de ensayos. Si estoy en medio de una multitud, como era ayer el caso, me es casi imposible leer ficción. No puedo, cierro el libro en seguida. Pero no me sucede lo mismo con los ensayos, que a mí parecen de lectura más complicada; puedo leer un ensayo con tres docenas de voces alrededor y es como si esas voces formaran al final un muro que me aísla. Creo que llegué, después de todo, a la lectura de este ensayo de Aínsa porque la noche anterior en la casa del 33, mientras esperaba que hirviera el arroz que le hacía a los perros, estuve releyendo algunas de las primeras páginas de "Las vueltas de César Aira", de Sandra Contreras. Allí Contreras habla de esa larga convención de la narrativa argentina de personajes que van al desierto, al sur, a la frontera donde está el "otro", el gaucho, la cautiva o el salvaje, en definitiva. Pero sobre todo, explica Contreras, esa construcción de ese espacio se hizo desde el exotismo, desde esa mirada de los extranjeros, en su mayoría ingleses (Darwin, Hudson, etc.). Eso le da pie para comentar qué es lo que hace Aira con novelas como "La liebre". Eso, a su vez, me dio para pensar cómo se dio aquí en Uruguay la cuestión. Para esta literatura, en principio, no había sur, sino norte. Es cierto que tuvimos las miradas foráneas (la de Hudson, también, en "La tierra purpúrea", y un siglo después la de Copi en "El uruguayo"), pero me quedé pensando en si pesaron más que las visiones "más uruguayas", como las casi inaugurales de Eduardo Acevedo Díaz, por ejemplo en esa entrada hacia el norte del país, levemente romantizada, que hace el protagonista de "Nativa". Esta lectura de Aínsa me cae en el mejor momento. Vuelvo a la cuestión una vez más antes de pasar a otra cosa. Hay una manera en que los textos literarios nos hacen sentir un espacio, un lugar que incluso no hayamos visitado nunca, de tal manera que esa construcción luego es irremovible. (Sigo pensando al vuelo, a los teclazos...) Si en Argentina la mirada exótica pesó de forma crucial en la construcción de un espacio, ¿ocurrió igual en Uruguay?... Me parece que un punto de partida hipotético puede ser pensar que no, que la construcción exótica no fue determinante, lo que me lleva a preguntarme sobre qué bases se dio entonces (porque, del mismo modo... ¿no estuvo siempre "el otro europeo" antes que el criollo?). (Ahora me digo, ¿tengo que dejar fuera de discusión el nacimiento mismo de un país que queda entre Argentina y Brasil, como un algodón entre dos vidrios colocado por un inglés?...) Hace poco leí una entrevista a Beatriz Sarlo en la que hablaba de la asombrosa semejanza que existe entre Argentina y Uruguay y cómo, al mismo tiempo, hay aspectos determinantes (en lo político partidario, por ejemplo) que los diferencian a simple vista. Bueno, ahí tengo un tema como para darle algunas vueltas con varias lecturas.
Esto anterior me lleva a unas cosas que conversamos con Felipe sobre los Beatles. Él dice que en una entrevista vio a Mike Myers (sus padres son de Liverpool) asegurar que los Beatles hicieron de su ciudad natal un lugar más alegre en el que poder vivir, que Liverpool no era así antes de ellos. Diría Aínsa según lo que estoy leyendo, que los Beatles lograron trocar la memoria del espacio del que surgieron. ¿Y qué tanto más se le puede pedir a un artista? Así que yo le conté a Felipe que hace un par de días se me dio por escuchar solamente canciones de los primeros discos y dejar de lado un poco la experimentación más manifiesta que se da desde "Rubber soul" (?¿) hacia el final. Para algunos las canciones de los primeros discos son más simples, para otros los Beatles no dejaron de hacer lo mismo, sólo que cambiaron en la parte arreglística, como sea... A lo que voy es que la alegría que se desprende de esos primeros discos es una cosa que no era de este planeta. Y para mí, lo bueno en arte, cuando además alegra, dos veces bueno. Ahí nomás, mientras hablábamos de esas cosas, Felipe sacó un ogo, que viene a ser un aparatito que tiene teléfono, internet y que tiene MSN y te sirve para saber la temperatura, recordarte todo en una agenda y avisarte cada cuántos segundos nace un poeta en Tacuarembó. Y también se puede oír música en él... Pusimos el disco "Love" y entre tema y tema empezamos a intercambiar anécdotas. Felipe me comenta una declaración de Paul sobre la época de la beatlemanía, cuando las cosas se salieron de curso y los Beatles comenzaron a entender que tocar el cielo con las manos costaba lo suyo. En un concierto de tantos, creo que tocando "I'm down", a Paul se le da por mirar a John tocando el piano y descubre que había algo que no encajaba, que John era presa de una alteración que ni siquiera tenía que ver con el frenesí rockero. Cruzó un par de miradas con George y Ringo y descubrió en los otros la misma sorpresa. Para Paul, eso no sólo fue un indicio de que cierto tiempo había llegado a su fin, sino de que John no iba a ser el mismo a partir de allí. Eso me recuerda un video de esos años en el que prácticamente todo el tiempo aparecen John y Paul en un mismo plano. Están tocando "We can work it out" en evidente y hasta grosero playback, pero el resultado está lejos de la seriedad de la anécdota de Felipe. Basta con ver el esfuerzo que hace Paul por no mirar a John.

viernes, 16 de mayo de 2008

An epic apple around a sunny mouth


Se viene el fin de semana, y no hay como esas peliculitas para todas las edades.
Pensando en eso, me acordé de esta filmación que me realizó Felipe en abril de 2007. Le pusimos "An epic apple around a sunny motuh", así, bien pomposo y tonteril. La música corre por cuenta de Charles Mingus.

domingo, 11 de mayo de 2008

La vuelta de las canchas


Pensaban que no iba a volver, pero no. Once meses después de que me fracturé en medio de un partido, regresé a las canchas. Fue una vuelta esperada, prácticamente todo Maldonado estuvo pendiente. Fueron periodistas, curiosos, médicos y enfermeros. Por la mañana llegó el fax desde Zürich con la habilitación de la FIFA más un mail del Diego y otro Heber Silva Cantera. Todo estaba listo. A las cuatro de la tarde, en la cancha de fútbol cinco del barrio Iporá, allí mismo donde me había lesionado, sonó el silbatazo inicial, me pasaron una primera pelota, eludí dos jugadores seguidos, y cuando se me fue un poco larga hacia el área y el golero quiso contenerla, choca con mis pies y la pelota me queda servida, con el golero ya vencido, para el primer gol del partido. Era el inicio del partido y ya ganábamos 1 a 0. Algunos querían parar ya el partido, pero yo dije no, no, ahíto de la humildad del futbolista medio uruguayo, y dije no, no, sigamos...
Bueno, en este punto, un amigo mío, seguró que sí, me diría: "Pero Damián... Jugabas con niños de 14 ó 15 años... ¡Qué osado lo tuyo!...". Y yo diría que bueno, que sí, que eran mis estudiantes de 3º2 y 3º3, pero que también ellos jugaban, que no eran de palo, y que sí, tenían 14 ó 15 años. Pero yo ya tengo 28... Se me hacía tarde para el partido y todavía estaba en casa. Aunque la cancha me quedaba a unas cuatro o cinco cuadras, igual me fui en la bicicleta, lo más rápido que pude, y llegué cansado.
En la semana, medio en broma, había prometido diez goles, pero hice seis... Ya describí el primero, que según la prensa departamental (o sea, los periodistas de canal 11 Eduardo Batista y Marcelo Pullares justo estaban en el quincho del club tomando una cervecita y departiendo sobre la conveniencia o no del verso alejandrino de catorce sílabas en la poesía bucólica, cosa por demás innecesaria, porque el bucolismo se terminó, porque todas las publicidades de agua mineral y de jabón en polvo borronearon el concepto) fue un gol "notable", digno de aquellos regates de Claudio Paul Caniggia. Eduardo Batista lo calificó con un 8. Los siguientes cinco goles fueron así...
El segundo: Antes de este gol ya había pegado de derecha, cruzado, anticipando en un corner, y la pelota había dado en el ángulo y se había ido de la cancha... Pero el segundo gol vino también en un corner, desde la izquierda. La pelota me llega, la duermo bajo la suela derecha y ahí nomás le meto un puntazo con el mismo pie. La pelota pasa por el espacio que hay entre el estómago y el brazo del golero. (Homenaje a Romario).
El tercero: Parecido al primero, sólo que anticipo un pase entre dos defensas, eludo otro jugador y al golero y defino con el arco vacío. (Marcelo Pullares: "¡A la puta! ¡Qué poder de reacción!... Sinceramante, no pensé que fuera a llegar al partido en estas condiciones tan buenas. Creíamos que su estado físico no iba a ser el mejor, como se dice generalmente luego de que un jugador regresa de una larga inactividad, y que, por lo tanto, dado esa inactividad física a la que hacíamos referencia, no iba a estar en las mejores condiciones" [Pullares gusta de los circunloquios])
El tercero: No me acuerdo, pero estuvo buenísimo...
El cuarto: Tampoco me acuerdo bien, pero fue como uno de esos que hacía Cruyff, que es el jugador que más se me parece cuando me pongo esa remera naranja que tengo, una de tela vieja.
El quinto: Un pase al medio en la puerta del área y le pego al palo del golero. La pelota pega en el palo y entra, justo en el rinconcito. Tipo como uno que hizo Zidane una vez.
El sexto: Ante un rechazo del golero, saco una volea de zurda que cruza ante todo el arco y se incrusta en el ángulo superior izquierdo. (Antes casi había hecho un gol de taco, de espaldas, por arriba del golero. La pelota pegó en el travesaño y se fue).
Bueno: las calificaciones...
Eduardo Batista: 10
Marcelo Pullares: 10
En fin... Quedé muy contento con el desempeño, pero eso no podría haber sido nada sin el esfuerzo de todo el equipo, que peleó cada pelota como si fuera la última. Y ahí se notó el trabajo de toda la semana, que pienso "de que" es muy importante para que las cosas salgan el día del partido. Además justo hoy me terminé de bajar el Concierto por Bangla Desh, de George Harrison, y ver imágenes de ese país, o ver tocando una vez más a Ravi Shankar, me trajo recuerdo de otro de mis grandes partidos, uno que jugué en Bombay en 2003. Resulta que Felipe y yo ya habíamos terminado la carrera de profesorado y como habíamos salido medio abombados de estar tantas horas por día, nos fuimos a hacer un tour Hare Krsna! quedándonos en templos a través de las gestiones de varios de sus amigos devotos. Bueno, se armaban los propios partidos. Una vuelta bajaron unos del lado del Himalaya, casi unos renunciantes totales en lo material, se podía decir que vivían del aire, pero cuando veían una pelota dividida los tigres te metían la suela en la garganta. Además la movían con propiedad. Bueno, esa tarde jugué muy bien, también. Felipe, por una cuestión de número, porque a ellos les faltaba uno, se ofreció a jugar para el otro equipo (fue una especie de renuncia, por lo tanto, algo así como la imposibilidad de decir NO o su postura del SÍ fácil). Felipe siempre recuerda la vez en que encaré hacia el área y él me salió al cruce. Le tiré flor del caño y rematé cruzado al segundo palo. Golazo. Los gurús me levantaban, me llovían pétalos de la tribuna. Así ganamos 5 a 4 con ese gol. El asunto es que a la salida un fotógrafo galés que estaba de excursión y que había visto el partido me dijo que había tomado varias fotos, entre ellas la mi caño a Felipe. Al otro día la descargamos del mail en la laptop que había en el templo. Felipe nunca la quiso conservar, no tanto porque no salía bien parado, sino porque es una especie de recuerdo de una época que él preferiría olvidar, ya que justo ese mismísimo día en Bombay le ocurrieron cosas muy, muy fuertes, que después cuento en otro post. Pero cosas muy fuertes fueron.


lunes, 3 de diciembre de 2007

Phil y su cama del tiempo

Luis Alberto Lacalle reflexiona acerca del paso del tiempo, en exclusiva para tartatextual

Como Felipe (Phil, para los íntimos) está convaleciente, ha hecho de su habitación una especie de búnker del niño mediático medio de estos tiempos, una suerte de versión en miniatura de su casa allí en su cuarto, siempre con la audaz ayuda de su mujer, Patricia. Destaca principalmente el hecho de que se llevó la computadora y la conectó al televisor. Así que este texto trata de esa relación de la computadora y el televisor, porque entra en escena la página www.youtube.com
Hace unos días, el jueves, luego de almorzar en la cama, nos tiramos a ver algunos videos. Empezamos por Peter Capusotto y luego seguimos con algunas cosas de Paul Mc Cartney, en especial unos videos raros, todos con el mismo formato, en los que Paul toca en su guitarra, sentado en un taburete sobre un fondo blanco, temas de su último disco:"Memories almoust full"... (Pero cómo nos emocionamos también con el video de "Mull of Kintyre"... Es sencillamente hermoso.) Los recuerdos casi completos pertenecían a nosotros dos cuando nos dimos cuenta de que youtube tenía más y más para darnos. Es decir, pasamos a recuperar una parte del pasado, a completar algunos vacíos. Curiosamente, la mayoría de ellos se colmaron viendo propagandas políticas para la campaña presidencial de 1989, que terminó ganando Luis Alberto Lacalle. Eran tiempos raros. De a poco, con cada video nos hizo sumirnos en un silencio en el que las cosas cambiaban de forma, la gente que nos rodeaba era otra. He aquí algunas ideas sueltas a propósito de ciertos videos, seguidas de los links respectivos.
Empecemos con este:
http://youtube.com/watch?v=QS0y6hvh36I&feature=related
Es la primavera de 1989... Puede ser un día cualquiera de calor... Felipe y yo no nos conocemos, no tenemos ni idea el uno del otro; tenemos 10 y 9 años. Yo estoy en el Kennedy, probablemente haya vuelto de la escuela y haya dado una vuelta hasta el campo de golf con mi hermana Andrea. Quizás estuviéramos cuidando a Franco. Podemos estar también en el cuarto de nuestros padres, donde estaba el único televisor y ver esta propaganda, subidos en la cama matrimonial, porque no había ni sillas ni sillones. Era así, nos sentábamos en la cama para ver la tele. Felipe está en una casa de la calle San Carlos, muy cerca del centro de Maldonado. Está en el patio dando vueltas bajo la parra, mientras sus abuelos maternos sacan el televisor hasta allí mismo y se sientan a tomar mate. La propaganda en cuestión nos hizo (ahora, 2007) reír mucho, no sólo por lo que dice Lacalle, a todas luces ingenuo (sobre todo eso de cómo incluir a los chicos en la lucha contra la drogadicción), sino por ese comienzo "in media res", como si ya estuvieran charlando del tema antes de que el director dijera "¡Acción!" y el Cuqui sacudiera su pelito accediendo al primer plano.
Sigamos con este otro:
http://youtube.com/watch?v=dsFKAwppuU8&feature=related
Millor acompaña a Pacheco. No hay mucho que decir al respecto. Millor da su palabra de honor... Pero fíjense en la escasa luminosidad de la filmación. Con Felipe terminamos heridos de pasión melancólica. Millor parece una especie de Petrus onettiano, un tipo que quiere convencer cuando al mismo tiempo todos sabemos que no, así, a secas.
Volvamos a Lacalle, a la misma elección...
http://youtube.com/watch?v=RNf1RfjEV3Q&feature=related
Sin duda, el que se roba la película es el camionero. Con Felipe vimos esta propaganda varias veces. Mezcla imprecisa entre el Zorro, el Herrerismo y las tecnologías inminentes.
Dejemos ahora la política de lado. Pasemos a las marcas que dejaron una huella en nuestro inconsciente colectivo post-dictarorial. Veamos las cosas que nos podían hacer unos niños superados, niños que estaban más allá de la bolita, los trompos y las cometas, niños más sofisticados. Por ejemplo: uno tenía que tener los armatodos de Pepsi y toda la colección de vasos de esa bebida que salió de forma paralela: http://youtube.com/watch?v=iKZfqbtKkl8&feature=related
Además, si te agarrabas piojos, soñabas con que no te pasaran querosén y te raparan y que, en cambio, te aplicaran QUITOSO y tu mamá fuera como la de esta publicidad para que nuestra pulsión edípica no se fuera al traste:
http://youtube.com/watch?v=MFkuWu6iF2Q&feature=related
Por otra parte, estaba el tema de los championes... Los chicos de hoy se pueden matar de la risa. Pero si teníamos championes FLECHA, nuestras posibilidades de hacer terapia psicoanalítica dentro de veinte años disminuían considerablemente, aún más que poniéndonos los TOPSY: http://youtube.com/watch?v=sGrEQH3GC6Q&feature=related
Éramos unos pibes y no fumábamos (bueno, a Felipe por esa época no le faltaba mucho), pero acá está esta publicidad de CORONADO LIGHT en donde vemos a un futuro sex-symbol argentino de telenovelas (¡a ver si adivinan quién es!), en una puesta en escena que nos recuerda un borrador de la taberna de Moe en los Simpson.
¡¡Los televisores SAMSUNG!! ¿Quién no tenía un televisor SAMSUNG? Bueno, yo no conocí a nadie con uno y Felipe sabía de un niño solo cuyos padres se habían comprado uno. De esta publicidad me acuerdo porque la pasaban incansablemente en los días previos al Mundial de Italia '90, evento que le daba cierta razón de ser a esta publicidad. Fíjense lo galán que era Humberto de Vargas por esa época. ¡Dios mío! Las décadas pasaron y desperdiciamos uno de nuestros mejores super-hombres tan sólo por la ineptitud de no tener una industria de telenovelas establecida. Y encima tuvimos el orgullo de no venderlo Buenos Aires para que fuera una especie de Osvaldo Laport adelantado. Bueno, yo veía esta publicidad varias veces de tarde y de mañana, creo que en canal 9 (hoy, canal 7), que retransmitía del 10 de Montevideo. Yo tenía hepatitis y me miraba todo el Mundial acostado frente a un televisor blanco y negro Philips, chiquito y de ciertas mañas. Una de las mañas era la de demorar para encenderse. Dice mi madre que eso se debía a que una vez entré desde el patio con una manguera y lo regué. Afortunadamente estaba apagado, desafortunadamente, el surrealismo ya había sido inventado. Ahora me acuerdo también de que a esa tele yo le debo mi formación en westerns. Me levantaba los sábados de mañana y ponía el canal 11. A veces lloraba porque me despertaba solo en la habitación. Mis padres estaban trabajando en el bar, al frente de la casa. Entonces ocurría que venía mi madre y hacía girar la perilla hasta el 11. Un día me desperté y pensé que lo podía hacer yo solo, pero la tele estaba desenchufada. Cuando traté de enchufarla, recibí la primera descarga eléctrica de la que tengo memoria. Fue muy fuerte. Así que a mí no me vengan con eso de que nadie se olvida de su primera relación sexual... ¡Pavadas! Esa patada que me dio el enchufe me dio la dimensión de lo que era el mundo. Así que bueno, gracias Humberto de Vargas por hacerme recordar tantas cosas. Sos la vainilla que uno hunde en la tacita. Algunas cosas más de esta publicidad de los televisores SAMSUNG. 1: En definitiva, es una publicidad de una casa de electrodomésticos que se llamaba CENTRO ELÉCTRICO... A Felipe y a mí casi se nos pone la piel de gallina. 2: Fíjense la pista que esta publicidad nos da de nuestra economía... ¡En cuotas de 26.300 pesos!... 3: El cabezazo y la sonrisa de de Vargas, o sea, lo que le faltó al Chengue en el Mundial de Japón y Corea 2002. ¡Ah!... Acá está el link: http://youtube.com/watch?v=t9KE8SoisjA&feature=related
En fin, pasaron los años y nos hicimos adolescentes. Entonces quisimos demostar que éramos jóvenes y que nos llevábamos el barrio por delante. Teníamos nuestra TARJETA JOVEN. Dicen que hay gente que la ha usado de forma constante. A mí siempre me pareció un poco patotero sacarla a relucir en un comercio. Nunca lo hice. Dice Felipe que él dos veces. Pero el tema acá es otro. ¿Por qué las publicidades que se refieran a los jóvenes suelen mostrarnos como boluditos? Porque eso es lo que veo en esta publicidad de hace quince años o menos... Miren la chica vestida de tenista y con las trencitas al lado. ¿Los padres le pegaban con una raqueta en las nalgas? Esta cuestión no se detiene. Me trae a la memoria una vez que leí en un diario algo así como una cobertura de una "movida de arte joven" que se hizo en Montevideo. Y ahí estaba el lugar común, parece que en la "inteligencia" de los medios las palabras "arte" y "joven" pronunciadas una al lado de la otra significan aptitud para tirar pelotitas para arriba en cualquier semáforo o pararse hecho una estatua viviente. Ok... Respetable. Pero, ¿no hay jóvenes que hagan otras cosas?... http://youtube.com/watch?v=r1IYNqDoi14&feature=related
Ahora regresemos a la política con los tres últimos ejemplos del youtube. Para comenzar esta propaganda de Jorge Batlle con el ya consabido lema de que Batlle "le canta la justa". Lo que me llama la atención es que el formato de dicha propaganda hoy en día, aparte de obsoleto, es en realidad el formato que se utiliza en cualquier programa televisivo de humor para reírse de un político. ¿Lo sabría Batlle? ¿Una autocrítica lúcida? Que el lector juzgue en: http://youtube.com/watch?v=uYhdu_IW37Q&feature=related
Esta que viene a continuación me gusta mucho. Despidamos a Lacalle con esta presentación de su familia bastante reciente. Pero no se pierdan por favor la reacción del perrito cuando el ex-presidente empieza a hablar sobre los valores de su familia, como tampoco dejen de apreciar y valorar en su justa medida el denodado esfuerzo de su hijo por hacer que el chicho siga dentro del encuadre: http://youtube.com/watch?v=EuvUIQIsGJ0&feature=related
Y como dijo Bob, "los tiempos están cambiando". La política que fue a finales de los '80 ya no es la misma que ven nuestros hijos. No adelanto nada de este último video: http://youtube.com/watch?v=P_Sja_O3kCU&feature=related