
Anoche mi hermano vio "La sed", de Ingmar Bergman. Cuando terminó se conectó al messenger y se puso a hablar conmigo. Me dijo que había quedado profundamente tocado por la historia. No es para menos. "La sed" es una película hermosa y amarga, y cuando terminé de verla quedó dándome vueltas y vueltas horas enteras. Así que más o menos me podía hacer una idea de lo que le pasaba a mi hermano en las primeras horas de la madrugada. Por suerte me tiene a mí. Porque en seguida le pasé el antídoto para borrar cualquier recuerdo doloroso o rastro de spleen que pueda generar "La sed". En su momento lo probé y me dio resultado. Así que por messenger le pasé la dirección y él también pudo recuperarse para dormir un poco mejor.
Se trata del anti-Bergman, más conocido como Klaus Vera, un individuo que se licenció en la especialidad de filosofía del siglo XX en la univerdidad de Upsala a fines de los '80, y que buscó por años una respuesta plausible al dolor del "ser" que atraviesa todo el pensamiento desde Sartre para adelante. Al final lo encontró, en Guayaquil. Hizo esto que aparece en el video, y fue una gran contribución para la Humanidad toda.