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lunes, 30 de agosto de 2010

Segundo partido entre escritores (resumen)

[Maldonado festeja uno de sus goles. González Bertolino alumbró los goles de su equipo luego de que Trujillo los preparara.]


Fecha:
Sábado 28 de agosto de 2010, hora 11:00

Cancha: Calle Treinta y Tres entre Lois y Centenario, Minas, Lavalleja.
Condiciones climáticas: Cielo cubierto. Tormentoso. Temperatura media: 22º. Humedad 94%
Árbitro: (sin árbitro)

Maldonado 12: Damián González Bertolino (5); Ignacio di Tullio (3); Ignacio Fernández de Palleja (1); Valentín Trujillo (1); Leonardo Cabrera (en contra) y Horacio Cavallo (en contra)
San José 6: Pedro Peña (4); Leonardo de León (1) y Leonardo Cabrera (1)

Tarjetas amarillas: Ignacio Fernández de Palleja (M); Ignacio di Tullio (M); Rodolfo Santullo (SJ).

Tarjetas rojas: No hubo.

PRIMER TIEMPO (Maldonado 3 - San José 1)

'1 GOL: González Bertolino, definiendo de primera tras pase al segundo palo (1 - 0)
'2 Intento de Cavallo
'3 Intento de Trujillo
'4 Intento de González Bertolino. Contragolpe: intento de Peña
'5 GOL: de León, con disparo cruzado y bajo (1 - 1)
'9 Tiro al arco de González Bertolino. Atajada de Santullo
'11 Tiro al arco de Trujillo, sale desviado. Tiro al arco de Cabrera, da en el palo. Remate de Trujillo desde la mitad de la cancha: ataja Santullo
'12 San José presiona buscando el segundo gol
'12 Remate de González Bertolino. Santullo rechaza al corner.
'13 Tiro de González Bertolino: ataja Santullo
'14 Intento desde media cancha de di Tullio: tiro de esquina
'14 Intento de Cavallo
'15 Dos llegadas de San José
'16 Tiro al arco González Bertolino
'17 Tiro al arco de di Tullio
'18 Tiro al arco de Peña: pega en el palo
'20 Llegada de Maldonado. Intento de González Bertolino
'21 Llegada peligrosa de Maldonado: tiro de González Bertolino: ataja Santullo
'22 Se salva Maldonado de nuevo: Remate desde lejos de Leonardo Cabrera: pega en el poste derecho del arco de Muniz.
'23 Dos llegadas consecutivas de San José, con remates de Cabrera y Cavallo, son atajadas por Muniz
'24 Llegada de Maldonado: sin peligro.
'25 Dos tiros de esquina seguidos para Maldonado: finalmente contiene Santullo.
'27 Tiro al arco de di Tullio, desviado.
'27 GOL: González Bertolino roba una pelota y define cayéndose y de puntín por entre las piernas de Santullo (2 - 1).
'28 Una llegada para cada lado. Los remates de González Bertolino y de Cavallo sin éxito.
'29 Tiro desde media distancia de Cabrera
'29 GOL: jugada conlectiva entre González Bertolino, Trujillo y di Tullio. Pase de di Tullio desde la izquierda al medio, González Bertolino remata de derecha y de primera con cara interna, la pelota da en el ángulo. González Bertolino captura el rebote y fusila a Santullo (3 - 1)
'30 Tiro peligroso de de León.
'31 Llegada de San José sin peligro.
'32 Llegada de Maldonado: tiro de Trujillo.
'32 Tiro de Cabrera y fin del primer tiempo

ENTRETIEMPO: Fernández de Palleja con serios problemas de descompostura.

SEGUNDO TIEMPO: (Maldonado 9 - San José 5)

'1 Tiro de Peña. Ataja Muniz.
'2 GOL: Peña recupera una pelota y encara a la defensa. Elude a un par y la pone contra un palo ante la salida de Muniz. (3 - 2)
'2 GOL: Nueva corrida y enganche de Peña para batir a Muniz. (3 - 3)
'3 Llegada de Maldonado: intento de cabeza de González Bertolino. Se va por encima del travesaño.
'4 GOL: Peña recibe la pelota, la frena, la pisa, mira el arco y patea alto y contra el travesaño fusilando a Muniz. Peña redondea en dos minutos una gran actuación personal, haciendo tres goles consecutivos y adelantando a su equipo. (3 - 4)
'4 GOL: di Tullio define suave y bajo ante la salida de Santullo. (4 - 4)
'5 Llegada de González Bertolino, remate desviado.
'6 Tiro de di Tullio
'6 GOL: Gol en contra de Leonardo Cabrera, no puede retener el balón y descoloca a Santullo. (5 - 4)
'8 GOL: Fernández de Palleja trepa por el lateral izquierdo y define bajo contra el pie de apoyo de Santullo. (6 - 4)
'9 Tiro al arco de di Tullio
'10 Intento de de León.
'11 GOL: di Tullio (7 - 4)
'11 GOL: Vistoso gol. González Bertolino recibe la pelota y la jopea sobre un costado de Leonardo Cabrera cuando este sale a marcarlo. González Bertolino la va a buscar por el otro lado y ajusta el remate hacia abajo ante la salida de Santullo. Estalla el equipo de Maldonado. (8 - 4) González Bertolino se lo dedica a su señora mamá en claro gesto. [Se siente el impacto del gol]
'13 Jugada personal de Trujillo: atajada de Santullo
'14 Tiro de di Tullio
'15 Jugada personal de González Bertolino. Elude dos jugadores y luego a Santullo. Define luego de zurda. La pelota da en el travesaño, baja, pica sobre la línea y sale.
'18 GOL: Gran jugada de Trujillo llevando la pelota desde su área casi hasta la rival, sacándose un par de hombres de encima. Pase al vacío para González Bertolino, que define picando la pelota para darse un autopase y eludir a Santullo, definiendo fuerte con el arco vacío. Quinto gol de González Bertolino, con el que se transforma en el goleador del partido. (9 - 4)
'19 Leonardo de León se retira extenuado del campo de juego. Sustituído por Agustín García (amigo, jugador invitado).
'21 GOL: Foul sobre Pedro Peña. Mientras algunos jugadores rivales se preocupan por la salud del jugador de San José, García saca rápidamente hacia atrás el tiro libre. Cabrera llega a la carrera y remata desde casi la mitad de la cancha. Es un golazo. El remate es violento y se cuela contra el palo ante la mirada atónita de los jugadores de Maldonado. (9 - 5)
'22 GOL: San José reacciona. Gran gol de Pedro Peña, dribbleando y definiendo ante salida de Muniz. (9 - 6)
'24 GOL: Cavallo en contra. (10 - 6)
'26 Sale lesionado Cabrera tras golpe de di Tullio (que recibe tarjeta amarilla). Entra de León de nuevo a la cancha.
'27 GOL: di Tullio (11 - 6)
'29 GOL: Trujillo (12 - 6)
'30: Fin del partido.

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Entrega de premios:

Mejor jugador del partido: Pedro Peña
Goleador: Damián González Bertolino (5)
Mejor arquero: Fabián Muniz



(*) Agradezco profundamente a Agustín García, quien tomó la gran base de estas notas mientras el partido se jugaba y me las cedió con total generosidad.

miércoles, 25 de agosto de 2010

¡Mamá, ese escritor está jugando al fútbol!

En la imagen (arriba, de izq. a der.): Ignacio di Tullio, Pedro Peña, Ignacio Fernández de Palleja, Leonardo de León, Rodolfo Santullo, Valentín Trujillo, Martín Bentancor (cronista del partido); (debajo, de izq. a der.) Agustín García (jugador invitado), Gastón Brito (jugador invitado), Leonardo Cabrera, Damián González Bertolino y Fabián Muniz.

La obtención por parte de Leonardo de León del XVII Premio Nacional de Narrativa, por su libro "No vi la luna", es la causa perfecta, más que perfecta, para la revancha del encuentro fútbolístico del año pasado en Minas, cuando el representativo de escritores de Maldonado venció a su similar de San José por un ajustado 8 a 7.
La revancha se va a realizar en el mismo lugar de Minas: la cancha de fútbol-5 de la calle Treinta y Tres, a una cuadra de Avenida Centenario, el sábado 28 de agosto, a las 11 de la mañana.
Seguramente muchos de los asistentes y de los jugadores tienen todavía el recuerdo exacto de varias de las incidencias del cotejo anterior: la temprana salida por lesión de Leonardo de León que dejó a su equipo con el agua al cuello; los potentes remates de media distancia de Ignacio di Tullio; las atajadas estupendas de Rodolfo Santullo; el despliegue fervoroso de Leonardo Cabrera en el mediocampo; las pizarreadas de Valentín Trujillo; el estupendo gol de taco de Pedro Peña... No es poca cosa lo que se jugará el sábado 28, a pocas horas de la entrega de la Medalla Morosoli de Oro.
Las alineaciones son casi las mismas del año pasado, y en algunos casos presentan a jugadores invitados que defenderán con todo su honor los colores del departamento por el que jueguen. Ese es el caso de Ignacio di Tullio, poeta argentino que sin embargo vive en la localidad bonaerense de San Fernando (lo que lo acerca sin lugar a dudas a Maldonado). También ocurre algo similar en la formación de San José con Horacio Cavallo y Rodolfo Santullo, montevideanos, y con Leonardo de León, minuano.

Los equipos, ya confirmados, son los siguientes.

Maldonado: Fabian Muniz; Ignacio Fernández de Palleja, Ignacio di Tullio; Valentín Trujillo y Damián González Bertolino.

San José: Rodolfo Santullo; Horacio Cavallo; Leonardo de León, Leonardo Cabrera y Pedro Peña.

jueves, 15 de julio de 2010

No vi la luna


Y ahora una noticia que me ha dejado muy feliz, así como a todos los amigos lectores de este blog. Leonardo de León (Minas, 1984) es el flamante ganador del XVII Premio Nacional de Narrativa, Narradores de la Banda Oriental.

Leonardo ha trabajado, entre otros medios, en las revistas La Letra Breve e Iscariote, publicando cuentos y artículos literarios. En 2007 recibió una de las menciones de honro del Primer concurso de cuentos Francisco Espínola. Además es docente de Literatura en liceos de Minas y un lector insaciable y curioso. También es un padre de familia que en su tiempo libre condesciende a jugar algún que otro partido de ping-pong o de paddle con los amigos que llegan hasta Minas para visitarlo.
Por su libro de cuentos titulado "No vi la luna" (que aparecerá en setiembre en Ediciones de la Banda Oriental), Leonardo se ha transformado ahora en el ganador más joven de la historia de este premio, con 25 años. Y también es el primero que puede decir que la medalla Morosoli de Oro, que le va a ser otorgada en la ceremonia de premiación, queda en la tierra del entrañable autor de "Tierra y tiempo".
¡Felicitaciones, Leonardo!

viernes, 3 de julio de 2009

Ta, ta, ta, ta, ta, ta, ta...


La idea comenzó con un post en el que Pedro Peña establecía ciertas analogías (que estarán por comprobarse, de todos modos) entre la manera de narrar y la forma de jugar al fútbol. Días después, charlando por messenger con Ignacio Fernández, se nos vino la idea de que una buena manera de reencontrarnos, para algunos, y de vernos por primera vez, para otros, sería la de jugar un partido de fútbol 5 en la ciudad de Minas el mismo día de la premiación del Premio Nacional de Narrativa. Ese fue el inicio, digamos... Con el correr de las horas me puse a sondear las distintas posibilidades de asistencia al partido. Y resultó que muchos podían jugarlo. Algunos días más tarde, Valentín comentó el asunto en Banda Oriental y a Heber Raviolo lo entusiasmó de tal manera que no sólo quiere ser espectador del match entre escritores, sino que ofreció que la editorial lo auspiciara. Y en esas estamos... Lo cierto es que Banda Oriental puso ciertas condiciones. Primero: que el partido se juegue de mañana para que más tarde haya un almuerzo de camaradería. Segundo: que el encuentro sea entre San José y Maldonado. Esto último, sobre todo, encauzó de forma más o menos indiscutible las alineaciones. Pero como cada equipo no llega a completar con naturales de cada departamento, se hizo la excepción de permitir jugadores "extranjeros".
Acá van las alineaciones:

MALDONADO: Ignacio di Tullio (invitado desde Buenos Aires), Ignacio Fernández de Palleja, Damián González Bertolino, Alfonso Larrea y Valentín Trujillo.

SAN JOSÉ: Leonardo Cabrera, Leonardo de León (invitado desde Minas), Gastón (apellido a confirmar), Pedro Peña y Rodolfo Santullo (invitado desde Montevideo).
Veedor del partido: Martín Bentancor (representante de la liga de árbitros de fútbol-cinco de Los Cerrillos)

(Nota: la imagen de ilustración de este texto es obra de Leonardo Cabrera, y fue pensada en un momento para la tapa de "El increíble Springer". En ella se puede ver, además, la alineación de un equipo en particular: La Barra, categoría 9 años, de 1962. La fotografía tiene un aspecto emotivo para mí, porque en ella se ve a mi padre, que es el tercero de derecha a izquierda, mirando a un niño un poco separado del resto. Esto tiene que ver con el hecho de que el cuento "El increíble Springer" está, justamente, dedicado a mi padre, por cosas que los lectores del mismo ya sabrán o calcularán)


viernes, 5 de junio de 2009

El prófugo


Con esto de los resultados del XVI Premio Nacional de Narrativa las buenas noticias no paran. Hoy acabo de enterarme de que una mención (no sé si hubo más) fue para "El prófugo", novela de Alfonso Larrea. He aquí una preciosa noticia. Alfonso también se crió en Punta del Este y también nació en 1980. Y además, como habrán adivinado por toda esta presentación, es un amigo.
Con Alfonso fuimos juntos al Liceo Departamental de Maldonado allá por finales de los '90, jugamos al fútbol (él era nuestro, grosso modo, Paolo Montero, pero con proyección de 5) y, hará un par de años ya, trabajamos juntos en la revista ISCARIOTE: todas las caricaturas aparecidas en la segunda época, más alguna nota, son de su autoría. Alfonso es licenciado en ciencias de la comunicación y trabaja habitualmente en medios de prensa escrita y radio. Hacía tiempo que no nos veíamos. Algún viaje al exterior, algunas reclusiones, las vidas disparadas quién sabe hacia dónde de cada uno habían impuesto un tanto de distancia, que no indiferencia, entre uno y otro. Ahora, con todo esto, nos encontramos una vez más. Eso no es poca cosa. ¡Felicitaciones, Alfonso!

martes, 2 de junio de 2009

El increíble Springer


(Hace muchos, muchos veranos, empezaron a pasar cosas en el lugar donde yo había nacido. Un día junté esas cosas y a partir de allí comenzaron a suceder otras)

Quiero comunicar a todos mis amigos de tartatextual que esta tarde, hace tan sólo un par de horas, me fue notificado que gané el XVI Premio Nacional de Narrativa, Narradores de la Banda Oriental con mi libro de cuentos "El increíble Springer".
Estoy muy feliz y no tengo mucho para decir en estos momentos. Sólo que recuerdo y tengo presente a mi familia, a mis amigos, a toda la gente que en suma me alentó de una u otra manera, invariablemente. A todos un gran abrazo. Gracias, siempre.

jueves, 31 de julio de 2008

Leo Ping y Leo Pong

El sábado pasado viajé a Minas. Fui a encontrarme con Leonardo Cabrera (LAC), a quien le iban a entregar la mención en el último Premio Nacional de Narrativa por "Mecanismos sensibles". Allá, obviamente, nos íbamos a ver también con Leonardo de León (LDL).
Esa mañana, al sacar pasaje, las cosas se me empezaron a complicar. No me dio el tiempo para bañarme, desayunar y aprontar las cosas. LAC quería que le llevara algunos libros, pero no pude poner ninguno en la mochila, ni los cuentos completos de Flannery O'Connor ni los de Carson Mc Cullers. Salí disparado otra vez a la terminal, pero antes le escribí un mail a LDL. Le decía que llegaba a Minas antes de las tres y que desgraciadamente me había tocado el asiento 14 y no el 15. Fue una estupidez para rellenar un poco el mail, pero la estupidez se transformó en otra cosa cuando subí al ómnibus. El asiento 14 daba al pasillo, y a mí siempre me gusta viajar contra la ventana. Pero el 15 de momento estaba vacío. Así que me tranquilicé un poco y me puse los auriculares para escuchar "Highway 61 revisited" de Dylan (clásico disco rutero para ir por las sierras, junto con el "Bringing it all back home"). La cuestión es que el ómnibus arrancó y nadie se sentó en el 15; esperé un poco más pensando en que alguien lo ocuparía al llegar a la parada de la 25 de la Mansa, pero no, el 15 siguió vacío. Entonces me moví un poco para sentarme contra la ventana y mi asiento, el 14, salió despedido hacia atrás. La parte de la cabecera le dio en el medio del pecho a una mujer que estaba detrás, pensando en cualquier cosa de su vida. Me gritó algo de forma ahogada y me miró como para pegarme con el bolso en la cabeza. Pero yo me adelanté.
-¡¡¡Está roto, señora!!! ¡¡¡Está roto!!!... -dije.
En realidad creo que grité. Fue una reacción espontánea, desmedida, producida por el volumen alto que tenía en los auriculares. Varias personas se dieron vuelta y nos miraron. Pero yo estaba de suerte. La mujer abrió un poco los ojos, miró cómo hacía el asiento cuando yo lo manipulaba de un lado a otro como si fuera una palanca, y después me sonrió. Por lo demás, el viaje fue lo más bien. El ómnibus fue directo a Pan de Azúcar, sin dar toda la vuelta por Piriápolis, y de ahí por la 60 rumbo a Minas. Había sol.
Siempre me gusta ir a Minas cuando hay sol. Es una ciudad para llegar con sol. Me recuesto en el asiento 15 con la cabeza pegada al vidrio y dejo que la luz me atraviese los párpados y me envuelva.
* * *
Me bajo en la esquina de la plaza, camino quince o veinte metros y llego al apartamento de LDL. Lo encuentro con LAC. Ambos están almorzando empanadas. En una fuente de metal, incluso, hay una partida al medio, como si la hubieran retorcido sin ningún propósito; la carne le cuelga por todos lados. Miro a LAC y a LDL, alternativamente. Con LDL no nos veíamos desde abril o mayo, cuando vino a Maldonado; con LAC, sin embargo, nos habíamos visto por última vez en las vacaciones de julio, en la presentación de la antología-achugariana "El descontento y la promesa" (ediciones Trilce), en Montevideo.
De eso, de las palabras iniciales con las que nos saludamos me acuerdo bastante. Fue más o menos normal: abrazos, intercambios de libros, complementos a algunos diálogos de messenger o a ciertos mails, etc. LAC vestía buzo beige con pantalón al tono, muy coqueto. LDL vestía con colores claros, a medio camino entre el jogging y la deconstrucción. Pero como siempre que uno se encuentra con amigos el tiempo se enrosca. De repente estamos saliendo a caminar. Con LDL conducimos a LAC a una de las catedrales de la narrativa uruguaya. Un galpón abandonado sobre la calle Sarandí, casi en la esquina con 18 de julio, en pleno centro. Las puertas del galpón son unas hojas de chapa despintada, oxidadas, entre rojizas y marrones, que tapan el espacio interior donde se dieron diálogos que quizás luego leímos. El resto de la fachada es gris. Arriba, una leyenda lleva más de medio siglo sin deteriorarse: BARRACA MOROSOLI. Por encima, contra el cielo, hay una cabeza de palmera; es lo que se llega a ver de la vereda de enfrente. Nos queda como una hora todavía para que empiece la entrega de premios. Seguimos hasta la plaza Rivera y allí LAC cuenta una historia que me hace acordar a ese momento de la película "Eraser head", de David Lynch, en la que una muchacha baila en un escenario y del techo caen como fetos. Estábamos sentados sobre el murito de protección de la fuente. El sol se iba rápido. Los únicos que lo tenían para sí antes de que se ocultara del todo tras los árboles de la plaza, esos, eran unos jubilados del lado opuesto de la fuente. Parecía una protesta. Cuando terminó la historia de LAC apareció un niño de unos tres años, con una pelota. Se internó en la plaza por una diagonal, hacia nosotros. La madre lo vigilaba desde la esquina. Parecía que la pelota se le iba a ir larga y que yo iba a poder pegarle. Pero no. El niño llegó antes. Al volver hacia su madre, pisó la pelota o hizo un movimiento raro y se cayó hacia adelante. No lloró. Incluso se cayó otra vez más y tampoco lloró. En verdad, no sé de qué más hablamos. Sé que miré alrededor y me acordé sin parar de cuando vivía a cinco o seis cuadras de allí.
Minutos después nos encontramos con Gorge, otro amigo, en la esquina del hotel donde va a ser la ceremonia. Es entonces que bajan los premios. Miro de pronto para la vereda de enfrente y aparecen como hormigas. Son muchos, demasiados, todos juntos, no llego a procesar el movimiento dentro del conjunto: Hugo Fontana, Luis Fernando Iglesias y Guillermo Álvarez Castro merodean la puerta del hotel. Iglesias nos pasa por al lado y compra fósforos o algo así en el kiosko de al lado. (No sé si eran fósforos o cigarrillos, pero queda bien literario eso del escritor fumando o por fumar... ¿Gauloises?...). Después me parece que, desde la esquina cruzada, los ojos de Fontana encuentran la línea de los míos. Es un momento raro, no sé si llegó a darse efectivamente porque nunca antes había experimentado una cosa así. Es un temblorcito raro. Me miro los zapatos y me doy cuenta de que los cordones de ambos están desatados. Cuando vuelvo la mirada hacia la esquina Fontana ya no me mira. Tal cual. Fuma La Paz. Álvarez Castro, el premiado en la ocasión, se acerca en un movimiento espiral al hall del hotel; luego aparece Heber Raviolo como una madre que llama para la comida, y cruzamos la calle.
El acto es todo lo acartonado de siempre, una especie de dialéctica surrealista á la Fellini que se da entre lo provinciano y lo capitalino (que es un provincianismo más estilizado). Se caracterizó por los siguientes acontecimientos:
1- Lectura del acta del fallo por parte de la maestra de ceremonias: todos se terminaron de acomodar en los asientos y se callaron.
2- Palabras (leídas) de la directora de cultura de la Intendencia de Lavalleja: prosodia entre conmoverdoramente escolar y geriátrica; se me humedeció el ojo derecho.
3- Palabras (inventadas) de uno de los popes de la Fundación Lolita Rubial: no me acuerdo bien de ninguna frase en especial, sólo que hablaba de lo importante que era para el interior del país que existiera este premio.
4- Palabras de Rosario Peyrou: parecido a lo del pope, pero desde Montevideo.
5- Una maestra de escuela lee un fragmento de uno de los cuentos premiados de Álvarez Castro: de lo mejor, porque no nos hizo olvidar que afuera estaba la tarde, así, tan quietecita y friíta, y que te daba ganas de dormir, y mejor era olvidarse del cuento porque lo podías leer otro día o cuando te viniera el libro cuando te lo mandara Banda Oriental por correo. Ahhh... Era de un tipo que chocaba, y la mujer se le moría, y se bajaba y ponía las valizas. Conclusión: maestras de escuela, no lean más en público, no estamos preparados.
6- Un gordo se durmió y se puso a roncar en el fondo cuando promediaba la lectura de la maestra: momento de tensión uniformemente acelerado. Gorge, que está cubriendo el evento para un diario local, me mira a través de varios asientos. Le tiro un besito a la distancia. Se tienta y la panza le sube y le baja. Es impresionante, se ríe con la panza.
7- Le dan los premios a los escritores.
8- Habla Álvarez Castro. Sobresaliente muy bueno.
9- Lo mejor... Una chica canta karaoke. Son dos temas de Patricia Sosa. Las voluntades de todos los presentes se ponen a prueba. Los labios de LAC se vuelven una sola y apretadísima línea de compostura desopilante. Peyrou se busca a sí misma en un ladrillo del techo, entre dos tirantes. Yo miro el piso. LDL, a mi lado, no me mira. Un verso que me quedó: "Aunque te duela, grita".
10- Fin del acto.
11- Cóctel: había sandwichitos y unos refuercitos de salame. Gorge nos saca fotos a los tres. (A los días, cuando me llegan por mail, me doy cuenta de que todos salimos mal, con caras de drogados o como si nos hubieran metido un gancho a la quijada; así que para ilustrar este post tuve que recurrir al asesoramiento fotoyópico de LAC. Gracias, LAC) Gorge después me acusa de que le descompuse la cámara digital cuando quise sacar mis propias fotos. Un atrevido. Lo único que hice fue cambiar la función a filmadora.
12- Nos fuimos.
Del hotel fuimos hasta una confitería a merendar. Yo pedí un capuchino, LAC un cortado y Gorge lo mismo. Pero LDL pidió un café irlandés con mucho chocolate, con cognac, no sé, con Castrol dos tiempos. La cosa es que se fue a dar una clase y con LAC nos fuimos a su apartamento a esperarlo. Al rato le llega a LAC un mensaje de texto de LDL, algo así como que se le estaba dando vuelta el mundo. No me acuerdo sobre qué era la clase que dio, pero parece que sólo había cuatro alumnos y que a LDL le parecía que los pibes subían y bajaban del techo y que él era Joyce y les decía: "la estrella, la estrella... Shakespeare... Una estrella, un halo que se le clavó entre las bragas, bien en la luna llena, a la impoluta Isabel...". Cuando regresó, casi dos horas más tarde, todo eso se le había pasado, y nos pareció bueno, porque luego de mirar algunos libros y comentar cosas de esas de Literatura nos fuimos a hacer lo que estábamos esperando: a jugar al ping-pong.
La verdad es que nos divertíamos mucho. Pero todos queríamos ganar, desde un principio. Cada uno tenía sus propias estrategias. LDL, por ejemplo, decía que los ojos le lloraban, entonces se los restregaba sacándose los lentes y te pedía tiempo para ir al baño. Entonces te sacaba de partido. Ibas ganando, es un decir, 14 a 10, y el tipo no sé qué hacía en el baño que regresaba con los ojos sanos y te hacía partido a la vuelta, porque te agarraba en frío y te tenías que cuidar de no tirarte de punta a punta así nomás, por cualquier desgarro. Lo de LAC, aunque no menos cruel, llevaba menos tiempo. Lo que hacía era, en el momento de jugar el tanto inicial para ver quién sacaba (momento más que cortés del partido), fajarte de una, así, desprevenidamente. Entonces el tipo te bajaba la autoestima y sacaba y de seguro se te iba tres o cuatro puntos de ventaja. Por mi parte, mis estretegias, se daban dentro del partido mismo y tenían que ver con mis saques, mi capacidad de reacción, etc, etc. Pero tuve complicaciones que no me permitieron acceder a la primera posición en cuanto a partidos ganados, sobre todo en los partidos contra LAC. Se trató de una hernia cerca de mi entrepiera, sobre la izquierda, hernia que me hacía ver las estrellas cada vez que la pelota me era jugada a ese lado. LAC, que tenía los lentes puestos, se dio cuenta de esa situación, y me empezó a mandar reveses cruzados para ahí y pum pam paf prammm... me revolví como pude... la cuestión es que después, de vuelta en lo de LDL, descubrí que no tenía ninguna hernia, que quizás la incomodidad se hubiera originado en una pésima elección de calzoncillo, pero el punto es que cuando uno se figura una cosa, por improbable que sea (pongamos como ejemplo eso mismo: la existencia de una hernia) el cerebro, nuestra sensibilidad toda, dirige nuestra voluntad en arreglo a esa realidad, por empíricamente indemostrable que sea. Así, yo jugué con una hernia. Bueno, las posiciones: LAC, 8 partidos ganados; DGB, 5; LDL, 0. Todo esto por una hora de ping-pong, ¿no?
A la vuelta compramos pizza, deliramos con la historia inventada de un superhéroe judío llamado Goldman (por influjo de un afiche de Ironman que vimos en la pizzería), leímos el diario de Bioy Casares sobre Borges (nos reímos mucho, sobre todo con los rótulos que les ponían a algunos libros: "curiosa ortografía"; "malo, malazo"; "entusiasta y agrícola), escuchamos la teoría de LAC de imponer una veda mundial de ficción por diez años (nadie puede publicar ficción por diez años, creo que para que podamos leer lo atrasado, no me acuerdo bien, estaba apasionado por la pizza), vimos "No country for old men" (bah! la vieron ellos dos, yo me quedé dormido a un costado en un colchón y de vez en cuando escuchaba algo, pero por suerte la película no tenía banda sonora).
Al otro día, cuando cantaban los pajaritos de la plaza, nos levantamos, desayunamos y salimos a jugar al paddle. En realidad jugaron ellos dos. Yo jugué un solo partido con LAC porque no quería ni transpirar, ni ensuciarme ni nada de eso. Además saqué una pelota al carajo y cayó como a dos casas de distancia. Pero gané un game. Los que jugaron todo el tiempo entonces fueron LDL y LAC. Yo fui hasta la terminal en una escapada a reservar el pasaje de vuelta a Maldonado, y cuando regresé los encontré cansados, dando raquetazos como si fueran monteadores dándose en las cabezas con hachas de goma hasta la extenuación total. Esa extenuación total, esa resaca de la intensidad del cuerpo fue ganando la tarde, se comió algunas milanesas napolitanas deliciosas y se disolvió con la partida de un par de ómnibus, uno para cada lado del país.

jueves, 3 de julio de 2008

Go, Leo, go (ahead)...


Hoy recibí una gran noticia.
Leonardo Cabrera fue uno de los finalistas del último Premio Nacional de Narrativa de Ediciones de la Banda Oriental. Con su libro de relatos "Mecanismos sensibles", recibió una de las menciones. La verdad es que lo siento como algo personal. Esto me deja muy feliz...
Lindos días para Leonardo, además, porque, por otra parte, su relato "El borde difuso", fue incluído en una antología de narrativa joven que publicó la editorial Trilce en esta semana.
Bueno, quiero por lo menos de momento decir una cosa de la narrativa de Leonardo, algo que siempre me ha cautivado, y que se lo he dicho más de una vez, y es la sensualidad, la sugerencia de su prosa. Me encanta, así, de una. Creo que tiene un cuidado de la palabra muy importante, pero que no se agota en eso, porque además posee un fuerte sentido de la anécdota o de lo episódico. Pero las anécdotas de sus relatos (y esto es algo que me agrada mucho) corren por debajo, pegadas al reverso de los renglones.
(Él seguramente vaya a enojarse por esto que voy a decir, pero acá va: es una de las voces originales que se vienen...)
¡Felicitaciones, Leonardo!...
(PD: Estuve buscando alguna foto suya que no fuera muy rigurosa, y encontré esta que aparece más arriba y que es muy simpática, en la que está en un cumpleaños jugando con la viola de mi hermano, con una niña llamada Julieta, hija de Valentín Trujillo.)

jueves, 26 de julio de 2007

Un discurso


De todas las entregas de premios de este certamen a las que he asistido (cuatro), nunca había escuchado del ganador algunas palabras sobre Morosoli y la vinculación de este nombre con la actividad que el premiado realiza. Cuando yo obtuve una de las menciones y fue a recogerla en agosto de 2003, quise decir algo, pero parecía que en ese caso los "mencionados" no podían hablar. Me entregaron el diploma, una maestra me estampó un beso para la foto y me hicieron señas para que me sentara. Así me quedé con las ganas de decir algo sobre mi fascinación sobre Morosoli. Luego habló Hugo Fontana, quien lo ganaba por segunda vez con "Quizás el domingo", pero sus palabras fueron más bien parcas y de rigor, sólo agradecimiento. Por eso este sábado tuve una especie de revancha. Estaba sentado en el medio del auditorio, un poco escondido, cuando vi que Valentín se levantaba, sacó un papel y empezó a leer. Más tarde, mientras cenábamos en Tres Cruces esperando para ir a Maldonado (habíamos quedado varados en Minas por ir a tomar algo y no darnos cuenta de tomar el último ómnibus a Maldonado), le dije que sus palabras me habían gustado mucho. Sacó el papelito del pantalón y me lo regaló. Debo decir que comparto punto por punto estas palabras que vienen, pero desde hace tiempo.

Agradezco a la Intendencia Municipal de Lavalleja, a la Fundación Lolita Rubial y a la editorial Banda Oriental.
Es un honor estar aquí para recibir este premio que lleva el nombre de Juan José Morosoli, uno de los más ilustres hijos de Minas. Incluso a riesgo de decir las mismas palabras trilladas que estamos acostumbrados a escuchar en las premiaciones, tengo que reconocer que debo expresar que la emoción es sincera. En mi caso concreto de escritor hasta hoy inédito, este premio me da la oportunidad de ser conocido por miles de lectores en todo el país, para cumplir la experiencia misteriosa y telepática que es la lectura.
Valoro y reivindico el realismo de Morosoli, totalmente vigente en este siglo XXI.Reivindico la tarea que él logro, de unir lo pueblerino con lo universal, sin caer nunca en el facilismo localista.
Dentro del Uruguay existen muchos Uruguay que esperan que la literatura los reinvente y les dé el carácter mítico que necesitan.
Nuestra venerable historia literaria todavía muestra, con una guiñada, miles de hectáreas vírgenes. De la firmeza y la determinación con las que y los que escriben tomen las biromes, los lápices o tipeen los teclados dependerá que esos mundos que piden cancha salgan o no a la luz de una página. Dedico este premio a toda mi familia y especialmente a mi hija Julieta.
Muchas gracias.

sábado, 23 de junio de 2007

El día de don VALENTÍN

El cholulismo bien al día: el enviado especial de tartatextual (izq.) posa para la fotografía junto al reciente ganador del Premio Nacional de Narrativa.

El corazón rodeado

Anteayer tenía un par de llamadas perdidas en mi celular. Yo estaba dando clase y mi teléfono, como corresponde al caso, se hallaba sepultado en la mochila en un rincón de la sala de profesores. Las llamadas venían de Montevideo, y, por algún motivo, yo sabía que eran de Valentín (aunque él use distintos números para llamarme a veces) y que tenían como fin darme una noticia que, de todos modos, yo andaba pregustando hacía varios días... Así es que a la tarde pudo encontrarme y anunciarme que había ganado la última edición del Premio Nacional de Narrativa Juan José Morosoli. El libro con el que ganó es un conjunto de cuentos y se llama "Jaula de costillas". Mi emoción fue inmensa, pero, en cierto modo, no me causó tanta sorpresa. Hará un par de meses, creo que la noche de mi cumpleaños, cuando yo lo acompañaba en bicicleta hasta su casa, le pregunté cuáles habían sido después de todo los cuentos que había presentado al concurso. Me dijo que unos seis o siete y me los nombró. Yo conocía casi todos esos cuentos y, conociendo también lo que se venía premiando en este certamen, me vino de a poco la sensación de algo como irreversible: Valentín tenía que ganar el premio. La selección constituida por "Jaula de costillas" es en realidad una parte de varios cuentos más que él quería agrupar bajo ese nombre. Como la extensión prefijada en el premio no aceptaba trabajos que excedieran las 125 páginas, tuvo que resignarse a dejar fuera del conjunto a varios cuentos que eran genuinos integrantes del mismo. Esos cuentos fueron mayormente escritos en el verano de 2006. A fines de ese verano leí uno que me pareció admirable: "Comadrejas", la historia de un profesor de filosofía atosigado entre las preocupaciones docentes, la necesidad de su mujer de ser madre y un extraño perro que cae en medio de todo eso. Recuerdo que haberlo leído me provocó uno de esos instantes eufóricos en los que uno siente la ilusión de haber querido escribir algo parecido. Uno llegaba después del mediodía a su casa, en medio del aire achicharrante del barrio Las Delicias y se lo encontraba a Valentín escribiendo contra la ventana cubierta por la cortina, al silencio de la siesta que dormía su hijita. Recuerdo especialmente de esos días la pasión con que creía en las historias que estaba haciendo, lo estrictamente personal que se le volvían. Los lectores de la colección "Lectores de Banda Oriental" tendrán a partir de julio la edición del libro que incluirá además de "Comadrejas" otros cuentos notables como "Dos padres o tres tumbas", "Sólo díganos lo que quiere" (me muero de la risa cada vez que me acuerdo de este cuento), "Amor en febrero". Así que a esperar unos días. ¿Cuál es el sentimiento que me queda después de todo esto, si es que puede referirse en términos más o menos literarios? Es que Valentín supo rodear, aprisionar y mantener aquello que hacía tanto tiempo estaba necesitando expresar: el corazón de un tiempo y un lugar. Esos tiempo y lugar son el Maldonado de hoy día. Digo también que con Valentín Trujillo y "Jaula de costillas" empieza de una vez por todas la narrativa en Maldonado. Maldonado ahora pasa a ser creado por la literatura, así como Onetti en otra época reclamaba que los escritores crearan de una vez por todas Montevideo. Para mí es el primer narrador que supo dar la dimensión de ese extraño fenómeno que es Maldonado y que estaba esperando por alguien que lo registrara con ojo avizor, imaginación y talento, de tal modo que pueda insertarse en un discurso mayor, universal. Y creo que "Sólo díganos lo que quiere" es un muy buen ejemplo de esto.

Post – data... Desmentidos

Tan pronto como se supo que un tal Trujillo había ganado el Banda Oriental, las felicitaciones y los saludos empezaron a arreciar sobre otro Trujillo: Henry Trujillo. Parece que al comienzo todo fue una broma del escritor Pablo Silva Olazábal, pero la broma se la comieron entera Inés Trabal, Carlos Caillabet y Silva Larrañaga (la ganadora del segundo premio, quien reside en Francia). La Red de Letras, una comunidad de escritores que se mandan mails todo el tiempo, casi colapsó con mensajes que iban y venían con las felicitaciones a Henry Trujillo y, al final, los prontos desmentidos de este último. El que paró un poco la pelota fue Leonardo de León, un joven narrador minuano que obtuvo una mención en el reciente Premio Espínola de narrativa. Leonardo (colaborador de Iscariote y de La Letra Breve) aclaró quien era el que se había llevado el premio. Otro tanto hizo después Alfredo Fonticelli, otro conocido nuestro con quien tuvimos, Valentín, Felipe García y yo, un programa de radio en Aspen FM en el año 2003. De todo esto de las felicitaciones erradas y los desmentidos Valentín ni se enteró. Como tampoco se habrá enterado de otra noticia que yo encontré casualmente en la web al poner en Google las palabras "Valentín Trujillo". Todos los primeros links hacían referencia a la muerte del actor mexicano de ese nombre. Lo interesante del caso, es que después venía un buen lote de links en los que el propio actor desmentía su propia muerte.