sábado, 14 de marzo de 2009

142

Esta tarde. En Montevideo.
Corro. Trato de alcanzar un ómnibus. No era. Es el de atrás. Hace frío. Hace calor. Uno y en seguida y otro y después así.
Llega el 142. Subo y pago el boleto. Queda un asiento libre. Hay dos chicos en el medio del pasillo. Uno es bastante alto y tiene pelo largo y una barba en la pera. Toca la guitarra. El otro está parado enfrente. Canta los últimos versos de "Mariposa technicolor", de Fito Páez, y con una mano me indica el único asiento libre a su lado. Me siento. Tiene buena voz. Apenas me quedo quieto siento el pegote del sudor bajo la camisa. En los brazos, en los hombros, en la espalda. El ómnibus hace una parada más y luego arranca en un impulso prolongado. Ya son las cuatro de la tarde de una de las últimas tardes del verano. Me miro la camisa y por un segundo pienso que es demasiado gruesa, que me equivoqué al salir de Maldonado. El ómnibus adquiere mayor velocidad, las cortinas se hinchan y un aire fresco pasa por encima de todas las cabezas y baja de golpe a los asientos. El chico que canta anuncia la próxima canción: "Cotton fields... es un tema de Creedence que significa Campos de algodón". Empiezan. Los primeros versos a capella hacen una incisión en el centro del movimiento, el aire se concentra sobre la camisa. Me miro las mangas. When I was a little bitty baby / My mama would rock me in the cradle, /In them old cotton fields back home... El ómnibus vuelve a balancearse de atrás hacia adelante y se descarga sobre la avenida Rivera. Vuelvo a contemplar las mangas de la camisa. Ahora me gusta que tenga cuadros, y eso me hace feliz. Es decir, la felicidad no tiene nada que ver con eso, pero parece que algo de ella se aloja o va y viene en el diseño de los cuadros.
Los músicos agradecen, recogen algunas monedas y algunos billetes y descienden en unos semáforos. Un niño con uniforme colegial, que estaba sentado detrás del guitarrista, le pregunta a su madre, que está sentada del otro lado del pasillo:
-¿Necesitan plata?
-Es su trabajo... -responde la madre.
-¿Son pobres?
-No, no son pobres... -hay un silencio -Si fueran pobres no iban a cantar en inglés...

9 comentarios:

Hebert Zarrizuela dijo...

Buenísimo, Damián. Me encantó el comentario final.
Un abrazo y suerte.
Leo.

Damián González Bertolino dijo...

Gracias, sí. Aunque claro, el comentario final es bien de Micky Vainilla.
Un abrazo.

Archiduque de Applecore dijo...

¡Juaaaa! Entonces los profesores de Inglés son todos multimillonarios.

Telemías dijo...

El inglés antes era para ciertos privilegiados que pagaban en algún privado. Eso sí cambió. Una vez iba a la terminal desde el ipa en un 151, se subió un tipo de unos sesenta años, reprolijo, a tocar una guitarra vieja y la gastó. A los tres o cuatro días lo veo acompañando a una mujer que cantaba tango en canal 5. Cosas...

Anónimo dijo...

Che, no se metan con Miky

no sean tan politicamente correctos...

el comentario de la mujer es sensato

Jonas

Ignacio dijo...

Los ricos hablamos portugués.

Eclipse dijo...

hey! genial, llegué al blog porque de casualidad llegué a un tal "la clase del aire" y me pareció muy lindo eso del blog de clase.
pienso que esas cosas son fascinantes y aportan mucho, integrando las nuevas formas de comunicación a la práctica docente y relación con los alumnos.
como alumna (aunque desde experiencia universitaria) puedo dar fe de que es buenísimo tener un blog "de la clase".
en fin, no me quiero extender en esto. más allá del otro blog, pasarme por acá fue muy agradable y me quedo leyendo cosas más antiguas.
Genial el post... me hizo reír el comentario final y acordarme de crecer con mi padre nombrando a la banda como "creedence clearwater revival".
saludos, perdón si la embolé.

Damián González Bertolino dijo...

Stephie:

Bienvenida. Muchas gracias por tus palabras, tanto para la clasedelaire como para tartatextual. De veras.
Un abrazo.

fernanda dijo...

Buenísimo, Damián, me gustó mucho este post. Una alegría retomar la lectura y encontrarme con estas joyitas ;-)