miércoles, 1 de setiembre de 2010

Apuntes de fútbol (III)


¡Pero vaya, vaya con la nota que el suplemento Ovación del diario El País le acaba de dedicar a Juan Ramón Carrasco!
Ya parecía raro que a la vuelta del Campeonato Uruguayo no se supiera nada de Carrasco luego de su alejamiento de River Plate.
Una periodista cae entonces por la casa, lleva un fotógrafo, y Juan Ramón se saca la siempre tranquilizadora y aleccionante foto del hombre de fútbol junto a su familia. Carrasco, vestido de equipo deportivo, sonríe de costado rodeado de niños.
"¿Qué está haciendo Carrasco?" es la obvia pregunta que le da impulso a la nota. Y es que al parecer Carrasco nos ha acostumbrado desde hace largo tiempo a la idea de que siempre está haciendo algo. En realidad, la idea es ahora la de una fuerza que se mueve casi de forma subrepticia, algo que se trama por detrás del escenario. Por eso el título: "Carrasco dispuesto a compartir sus secretos".
Primero es preciso ir al final de la nota y dejar que Carrasco opine sobre la reciente actuación de Uruguay en la Copa del Mundo. Dice que lo vivió con mucha alegría como todos los uruguayos. Conociéndolo a Carrasco, parece que a esa declaración devota le falta una post-data del tamaño de una bola hecha con todos los chicles que se mascó desde aquel partido contra Venezuela en 2004. Y la bola no se hace esperar mucho, baja desde la cima de su personalidad a todo lo que da, soltando baba vieja para todos lados... Claro que le gustó la participación de Uruguay en Sudáfrica, pero... pero... La nota contiene algunas declaraciones entrecomilladas al respecto, y ya imaginamos a Carrasco trabajando sus muelas de juicio antes de responder: "No se puede analizar cuando se vivieron tantas emociones. Obvio que tengo mi análisis, pero con lo que lograron hay que dejarlo de lado. ¡Fue impresionante!". No se sabe cuál es el análisis. Simplemente parece ser el momento menos indicado para hacerlo. Está bien. Acá tenemos entonces al ex- director técnico de la Selección Uruguaya preparando algo en su cocina mientras todos festejan en el living: Tabárez, los jugadores, la prensa, los dirigentes y el pueblo.
Entonces, cuando se vuelva al comienzo de la nota, esta ya no será la misma.
Hay algo luciferino en las declaraciones de Carrasco. Él, justo él, que fue expulsado del Paraíso Celeste por el pecado de los pecados de la autosuficiencia, o algo por el estilo, tiene un plan... Cada día de la vida de Carrasco, desde aquella fatídica derrota ante Venezuela en el Centenario, cada minuto, cada segundo, cada vuelta de cada una de sus neuronas yendo a buscar algún tipo de información al segundo palo o abriendo las piernas para dejar correr la pelota, han estado orientados no sólo a demostrar el error en el que vivió la gente desde aquel partido, sino a apoderarse de una vez por todas del fútbol uruguayo. Lo efectividad y lo vistoso del juego de River Plate no son nada al lado de lo que se viene. Ahora Carrasco no va a tener jugadores a los que cambiar de la noche a la mañana a su "filosofía de juego"... Ahora los va a moldear desde su más tierna infancia y van a salir todos en serie como de una fábrica con el "el chip Carrasco", porque se viene su academia de aprendizaje futbolístico. Junto a un equipo que incluye a un psicólogo y a un nutricionista, entre otros profesionales, Carrasco promete la llegada de una revolución para dentro de unos años con la aparición de un tipo de jugador que llevará su marca indiscutible. La gente apuntará con el dedo hacia la cancha de cualquier partido de América o de Europa y dirá: "¡Oh! ¡Aquel, sí, aquel a quien ves correr como nadie tras la pelota, ese, ese está hecho a imagen y semejanza de Juan Ramón."
A Carrasco no le preocupan las eventualidades, como el hecho de que en el próximo verano pueda transformarse en el nuevo técnico de la selección de Panamá. Todo está listo como para funcionar aun si él no estuviera en el país. Se trata, en síntesis, de la puesta en marcha de un mecanismo que no se interrumpirá con nada. No importa qué haga Carrasco de aquí en más. Con sólo activar la palanca dentro de unos días sus nuevos esbirros comenzarán a salir uno tras otro. Primero coparán el fútbol uruguayo, y serán el fútbol uruguayo; más tarde, ya llevando el germen de la nueva era, y como si observáramos en un mapa la extensión del desarrollo de una epidemia, los jugadores llegarán al fútbol argentino, y después al peruano, al paraguayo, al colombiano... Y no será noticia que un día no muy lejano le toque el turno a España, Italia e Inglaterra hasta que el impulso abarque el Mundo entero.
Como en un buen dibujo animado de un sábado por la mañana, el villano puede estar jugando a dos puntas. Ataca por un lado mientras en su laboratorio algo funciona en paralelo. Carrasco "is in the making", Carrasco se está haciendo a sí mismo...
¿Quién no lo ve? Carrasco volverá y será millones. Su cuerpo, su ya fláccido cuerpo de veterano retirado del fútbol con más de cuarenta años, más por imperio de la circunstancias que por aburrimiento, está pronto para dejar salir su alma ansiosa y transmigrar al cuerpo múltiple de su creación monstruosa.

2 comentarios:

sebastian dijo...

no sé si reírme o abrazarme con temor. me gustó el informe, y voy a estar cerca de este hipervínculo para ir ratificando los hechos a medida que sucedan. me quede con ganas de que escribieras algo sobre el papel de Nacional en este proceso, pero solo me quejo de lleno. por dentro, prefiero no saber mas nada...

Damián González Bertolino dijo...

muchas gracias por tu comentario, Sebastián.
Lo de la nota en Ovaciónes para guardar, ciertamente. ¿Viste lo que dice de la selección de Panamá acerca de que no tienen historia y esto y lo otro y les quiere dejar el chip Carrasco? Si yo fuera el futuro presidente de la asociación panameña ya le habría bajado el pulgar... ajjaja Da miedo... Va a lavar cererbros.. jaja
No entendí lo de Nacional. Quizás porque hay algo que ignoro al respecto.
un abrazo grande.