sábado, 13 de setiembre de 2008

Kennedy truffle


Cada vez que voy al Kennedy a visitar a mi padre o a mi hermano escarbo. Escarbo buscando trufas pasadas, porque sólo las trufas pueden sacar ciertas cosas de uno.

Mediodía gris en el Kennedy... Almuerzo con mi padre... ¡Bah! Papá no come: recién desayunó... Taladra en la pared encima de la cocina para instalar un nuevo extractor de aire... Como panchos con mostaza... 1, 2, 3, 4, 5... ffffffssssssssss Cumbia en la FM... ffffffssssssssssssssss Cumbia en la FM... Cumbia en la FM... chi chi chí - chi chi chí ffffffffffssssssssssss chi chi chí... Alguien me pregunta por MSN qué hago... Cumbia en la FM... Cumbia en la FM... Papá toma una maceta y una punta y le entra a dar a la pared... Salta cascoterío fino para todos lados pla-pla-pla-clanck-pla-clanck Cumbia en la FM... chi chi chí - chi chi chí... pla... La voz del locutor... Mensajes... "Un saludo para Norberto del Kennedy que va por el quinto pancho"...


Hay un patio... La pastor catalán de mi padre... Un parrillero derruido... Había musgo esponjoso y muy verde... Las uñas de los dedos se me ennegrecían... O desenterraba lombrices... Las lombrices bailaban en el fondo de una botella de grappa ANCAP llena de agua. Bailaban enormes minutos... Llegaban más lombrices y era un ballet enorme... De repente mi madre me llamaba y a las horas me acordaba que había dejado a las lombrices bailando... Regresaba... Las lombrices hinchadas y reventadas como panchos recién hervidos... Después vivió allí una coneja gris que tenía su vivienda en cuevas prolongadas bajo toda la casa, a una profundidad que a nosotros se nos escapaba en los cálculos. Un día llegó una gatita blanca. Dormía en el parrillero. Pero le daba mucho frío y se arrimaba de a poco a la coneja para calentarse. La coneja la adoptó. Lentamente... Hasta que la dejó un día subírsele en el lomo. Eran dos esfinges superpuestas... La gata creció y se hizo más grande, pero el orden era siempre el mismo... Los ojos de la coneja, muy debajo, entrecerrados de amor... El patio tiene dos puertas... Algunas mañanas se perseguían entrando por una y saliendo por la otra, así un par de minutos... La coneja delante, la gata detrás demorándose a propósito... "Algún día la va a matar de un ataque cardíaco", decía mi madre. Oscar estaba debajo de la heladera y se escondía rápidamente en el caparazón cuando veía todo eso... Oscar se murió un domingo cuando jugaban Peñarol y Nacional... Se fue al otro patio, cruzó por debajo del portón y lo pasó un camión por arriba... ¡plaf!




Llega Karen, una amiga entrañable de la familia. Vamos a sacar fotos a la calle. El viento se vuelve cada vez más frío. El cielo gris parece comenzar a bajar poco a poco y apretarse contra los techos gastados de las casas.




Hay una cerca blanca... Siempre estuvo... Significaba poder escaparse... Significaba más allá de todo... El pasaje al club de golf... Una cerca bien sureña delimitando el terreno de una mansión... A la mansión fue cada vez menos gente después de una desgracia grande a finales de los '80... Hoy está casi abandonada... Un hombre de edad la cuida como puede... Mis mansiones abandonadas no son todas de Faulkner... El gótico estuvo siempre a cien pasos...





Más gótico... La iglesia de al lado de casa, con la gruta para la Virgen de Lourdes al lado... Con Andrea nos escapábamos de casa y nos íbamos hasta el monte que había tras la gruta... Las monjas tiraban cosas raras... No pasaba mucho el basurero... La basura era agradable... Bollones vacíos... Perros de porcelanda sin cabeza, llenos de caracoles... Mamá llamándonos... Y la misma iglesia... Entro luego de dos décadas... siempre ahí y dejándola de lado... El padre se está colocando la sotana, solo, muy solo, concentrado en el cordón que le va a ceñir la vestimenta a la cintura... Pido permiso... La iglesia es más pequeña... Están los mismos cuadritos representando la Pasión en colores pasteles... Los numeraron mal, dice el padre... Busco la Anunciación... No hay Anunciación... ¡¡¡Es la Pasión!!!, me digo... Con Andrea levantábamos cada cuadrito con la punta de un palo de escoba buscando lo que estaba oculto, aquello oscuro que esperábamos salir volando del reverso... Murciélagos... Muerciélagos desconcertados revoloteando contra el techo hasta que pasaban a media altura y les íbamos acertando escobazos y deribando poco a poco... Era el Diablo...
El Diablo era derrotado una vez más... Dios nos iba a querer... Los muerciélagos tenían su Pasión... Los íbamos llevando a las arrastradas hasta la mitad de la calle y nos sentábamos en las escaleras a adivinar cuántos autos tenían que pasar para que los aplastaran del todo... El padre termina de ajustarse el cordón... Va a haber Celebración... Entran tres mujeres viejas... Y como siete u ocho niños... Son los primeros en sentarse, como si esperaran que se encendiera un televisor... Tengo ganas de quedarme... Me da vergüenza y salgo... Karen esperaba fuera... Vuelvo a mirar la tarde invernal de sábado en todas las cosas que nos rodean... Esa es la fe, le digo a Karen... Ella me mira como para que me explique más... No tengo idea de qué decir... La sensación de que esa hora fue hecha para eso... Quiero ver detrás de los cuadritos... El padre sale entonces y tira de la cuerda de la campana... Es una campana para casi nadie, o para nadie más. Todos los que tienen que ir esa tarde ya lo están aguardando en los asientos... Me voy...






6 comentarios:

fernanda dijo...

¡Excelente lo del conejo y la gata!
Menos suerte tuvo la tortuga, y ni te digo las lombrices. Pienso: "no me gustaría reventar como un pancho demasiado hervido".

still surfing the waves?

franco gonzález bertolino dijo...

Jajaja...
que recuerdos!!
ya no me acordaba casi lo de la coneja y la gata...
La coneja se llamaba Juanita y me la regaló el abuelo, y la gata la encontró Andrea tirada por ahí, le había puesto Bianca y lo singular de esa gata era que era sorda....
Qué dupla!!!
Mmm.. me dan ganas de hacer un "Kennedy Truffle II" en mi blog... quedaron muchas cosas pendientes...
Nos vemos entre submarinos y cafés con leche(s) en algún Sumo....
F.

franco gonzález bertolino dijo...

Y oscar?
Yo no sé... pero después hubo otro Oscar que fue la reencarnación del anterior...
Se lo compramos a 70 pesos a unos gurises del barrio que lo "habían" encontrado en la playa...
Vivió muchos años... hasta que un día no lo vimos más.... desapareció raramente de su cubículo...
Me pregunto en que se habrá convertido ahora...

Archiduque de Applecore dijo...

¡¡¡¡Qué buena historia!!!!

Pero... Dam...¿Tu imaginación no alteró ni un poco la escena de los murciélagos y la pasión? Es casi increíble...

Abrazo grande...

A.A

Damián González Bertolino dijo...

Ok, ok...
Fernanda: Soy un Brian Wilson.
Franco: Gracias por los datos tan precisos que corroboran las historias.
Fabián: Y sí, es así. La imagiación, no lo desmiento, puede ayudar, pero en este caso es así. Pongo por testigo a mi hermana Andrea. Pero está lejos la chica.
Abrazo.

Ignacio dijo...

El día que hagas el catálogo de perros me quedo toda la noche en el cíber...