viernes, 14 de noviembre de 2008

Comedia divina


No tenía mucho sobre lo que escribir o desarrollar para este texto. Sólo decir que me sentí impulsado a escribirlo por haber leído algunas cosas de Woody Allen que me hicieron reír hasta las lágrimas, principalmente el relato "Los pergaminos". El hallazgo de unos antiquísimos rollos de pergamino por parte de un pastor le da pie a Allen para deslizar versiones apócrifas de algunas de las historias de la Biblia. Esto me llevó a volver a pensar una vez más en lo que me fascina el humor de los judíos, sean mucho o poco ortodoxos. Creo que poseen una especie de humor que no se da en los católicos o los cristianos. ¿Cómo explicarlo? No lo sé a ciencia cierta. Creo que mejor será decir que me llega más, que me he reído con algunos pasajes del Antiguo Testamento y que sin embargo no he sentido nada similar con el Nuevo Testamento. Hay un pasaje de Números, ahora no sé con precisión qué capítulo es, en el que Yahvé se pregunta a sí mismo por qué ha escogido para guiar a ese pueblo tan testarudo que se deja llevar por cualquier tipo de idolatrías. No sé cómo pudo haberse interpretado eso hace algunos milenios. Pero a mí me hace reír, como me hace reír por momentos Jonás. Eso es Woody Allen. Dios se pega en la frente con la palma de la mano y exclama: "¡No puede ser!"; o Jonás dice: "¿Por qué yo?... ¡Cuando esos tipos escuchen lo que tengo para decirles me van a dar la tunda de mi vida!"... El comienzo de la lectura americana del sacrificio de Isaac que hace Dylan en "Highway 61 revisited": "Dios dijo a Abraham, 'Mátame un hijo' / Abe dice: '¡Hombre, me estás tomando el pelo!' / Dios dice: 'No' / Abe dice: '¿Qué?' / Dios dice: 'Haz lo que quieras, pero / la próxima vez que me veas llegar mejor empieza a correr' / Entonces Abe dice: '¿Dónde quieres que sea el sacrificio?' / Dios dice: 'Fuera, en la ruta 61'."... O el momento en que el patriarca mira la cámara en el musical "El violinista en el tejado", de Norman Jewison, y dice "¡Tradición!"... La mejor explicación que encuentro son ejemplos como esos, que me vinieron a la mente a la primera. Y, por supuesto, el fragmento del texto de Woody Allen del que salió esta reflexión al pasar:

"Y en cierta ocasión el Señor, mientras enviaba calamidades a su fiel siervo, se acercó demasiado y Job le asió por el cuello, gritando:
-¡Ajá! ¡Ahora te tengo! ¿Por qué se las estás haciendo pasar moradas a Job, eh? ¿Eh? ¡Habla!
Y el Señor respondió:
-Ejem, mira... es mi cuello lo que estás agarrando. ¿Puedes soltarme?
Pero Job no tuvo compasión y replicó:
-Me iba muy bien hasta que Tú viniste. Tenía mirra e higueras en abundancia y una chaqueta de muchos colores con dos pares de pantalones de muchos colores. Ahora mira.
Y el Señor habló y su voz retumbó como un trueno:
-¿Yo, que he creado los cielos y la tierra, te he de dar cuenta de mis caminos a ti? ¿Qué has creado tú que así osas interrogarme?
-Respuesta denegada -contestó Job -. Y para ser omnipotente, permíteme que te lo diga, 'tabernáculo' se escribe con una sola 'l'.
Luego Job cayó de rodillas y gritó al Señor:
-Tuyo es el reino y el poder y la gloria. Has hecho un buen trabajo. No lo fastidies".

5 comentarios:

Leonardo dijo...

Jonás es crá. Viene Dios y le da una misión. Apenas el boss se va, Jonás se las pela pal otro lado... dirección opuesta absoluta... ¿Qué pensaba? ¿Que iba a poder rajar? Che, Jonás, es Dios, loco... Hilarante a más no poder.

Telemías dijo...

Lo que planteaste acá y lo que dice Leo me hicieron acordar de un cuento de Carpentier, Los advertidos, donde hay un verdadero diluvio universal y allá, en pleno océano, se reúnen Noé, Deucalión, Up Napishtim, el Hombre de Sin y Amaliwac, cada uno perteneciente a una región distinta del mundo y todos representantes de mitos diluvianos, y Amaliwac (venezolano, Leo, uno de los primeros hombres del mundo) se calienta con uno que se cree más que los otros,Noé, que además tiene el tupé de decir que Dios ha hablado con él y le ha dicho tal y cual cosa, cuando se sabe (dice Amaliwac) que Dios habla por medio de la naturaleza y no con palabras. En resumen, Amaliwac se ríe con sorna de la ampulosidad de Noé. Carpentier se ríe con sorna de la ampulosidad de los hebreos y cristianos.
Creo que en el evangelio de marcos, cuando se habla de la transfiguración de Jesús, marcos dice algo así como que las ropas se le pusieron tan blancas al punto que sería imposible que lavador alguno pudiera llegar a blanquearlas así, palabras más, palabras menos, y eso, mejor contado, puede ser gracioso por la comparación.
Recuerdo también a Jorge de Burgos en la novela El nombre de la rosa y su postura de que en todo el NT era imposible encontrar algo que atestiguara que Jesús había reído alguna vez (lo que refuerza la idea del cristianismo como algo poco gracioso que propone DGB). Este recuerdo es bastante arbitrario.
Ah..., y también en Marcos, la entrada de Jesús a Jerusalén, con un asunto de un burro que parece salido del Quijote, es también bastante graciosa. La situación, digo.
Y ya que estamos en estas, no puedo dejar de mencionar la película La vida de Brian, de los Monthy Python, donde Brian es el niño que nace en un pesebre cercano al de Jesús, lo que termina produciendo infinitos equívocos medio delirantes. La crucificción en esa película es de lo mejor.

Abrazo

Damián González Bertolino dijo...

Pedro:

¡Muy bueno tu comentario! Aclaro a partir de ahí que todo eso que planteé en el texto es arbitrario. El humor tiene algo de arbitrario, se me ocurre ahora, ¿no?... Me refiero sobre todo a eso del AT y el NT. Porque es algo que me pasa a mí, lo que no invalida desde luego las lecturas de otros. Gracias además por los ejemplos que arrimaste. Me quedé un poco sorprendido con el de "El nombre de la rosa".
Un abrazo.

Ignacio dijo...

"El nombre de la risa" es el título que se me ocurrió para el libro de Eco. Creo que se propuso que yo lo pensara. Sí, yo.
He leído humor judío, una compilación hecha por Scliar y Kovadloff y, en la introducción, destacan que el pueblo judío se ríe de sí mismo. Por otra parte, "humor" significa líquido, lo cual se me ocurre muy necesario para un pueblo del desierto y encima errante.

Damián González Bertolino dijo...

"(...) esta es mi vida, mi única vida, ¡y la estoy viviendo en medio de un chiste judío! Yo soy el hijo del chiste judío... ¡sólo que no soy ningún chiste!"
Philiph Roth, El lamento de Portnoy