sábado, 26 de junio de 2010

Querido Cristiano Ronaldo:


Querido Cristiano Ronaldo:

Te voy a decir un par de cosas y no te las tomes a mal, ¿eh?... Porque, la verdad sea dicha, ya estuvo bueno, ¿no?... Ya está. Ya entendimos todos que eres un gran jugador, que puedes hacer el 99% de todas las variedades de taquitos. Ya sabemos que que sabes bajar una pelota que viene con la velocidad de un cometa, ya hemos visto tus bicicletitas, lo fuerte que le pegas a la pelota, las novias que tienes, todas esas cosas. Está bien. Hagamos un pacto. A partir de hoy haré de cuenta de que estás predestinado en serio, pero en serio, ¿eh?, a hacer algo grande por el fútbol mundial. Pero no me hagas más lo mismo de hoy, cuando salí corriendo del trabajo para ver el segundo tiempo contra Brasil y me encuentro con que cada vez que te enfocaban estabas protestando como una magdalena porque Lucio o Juan o el que fuera te había rozado y te obligaba a dejar una estela involuntaria del perfume de tu gel en el aire africano. Está bien, puedes dejar el rastro del perfume donde quieras y no donde te obliguen. Pero qué esperabas de los defensas de Brasil... ¿Que te prestaran a la hermana? ¿Que te mandaran una tarjeta por un agente para sacar consulta contigo? Entérate de esto: si ellos hubieran podido, de ser el fútbol la realización real, bien real, de los deseos, te habrían puesto una buena patada en tu culito modelado y hubieras terminado en medio de una de las tribunas atragantado con una vuvuzela y pronto para retirarte del fútbol y dar clases por señas a niños de siete años fascinados por aprender a pasar la pelota a la salida de la escuela en una tarde de fines de mayo en Lisboa. No, no son tipos amigables los defensas de Brasil. En realidad, tengo para mí que no quisieran ser ellos mismos a menos que lleguen a la final y se les termine el suplicio y levanten la Copa y se vuelvan a su casa con sus mujeres (de tenerlas) y sus hijos (de tenerlos con sus mujeres). Ellos son los primeros detractores del "jogo bonito". Una taradez que se manden y listo, el "jogo bonito" no sirve para nada, pasó a ser algo como un chiste de Lula que nadie entiende. Así que no vas a venir tú a amargarles la existencia con esas fintas y esos requiebros de caderas. Lo que tienes que hacer es solamente tomar esa pelotita y avanzar contra ellos y pasársela por la cara. Usa ese precioso cuello de becerro de oro que tienes y embiste contra ellos con toda tu fuerza, y no lo gastes girándolo para un lado y para otro como un periscopio salido de las profundidades de tu charco de Narciso, buscando la pantalla gigante en la que pasan tus primeros planos y tus piruetas en el aire o tu cara de póker o tu sonrisa de tapa de revista "¡Hola!".
Así que hazme el bien, muchacho, y haz alguna cosa por la vida contra España y tápame la boca con un gol, con una jugada, con algo que, aunque nadie lo recuerde ni a nadie se le ocurra presentarlo en la Bienal de Arte de Venecia, sirva para algo.

Atentamente...

Un amante del fútbol con caspa

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Damian muy bueno lo de el pedido a Cristiano la verdad a mi tambien me decepcionó el partido la mejor parte es el atentamente un amante del futbol con caspa me encanto muchos besos Ana

Damián González Bertolino dijo...

Ana: muchas gracias por tu comentario.
Un abrazo.